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Entrenar con dolor vs. con propósito: Cómo saber la diferencia, según Lula

Para muchas personas, el camino hacia un físico más fuerte y saludable puede parecer una batalla constante contra el dolor. ¿Es normal sentir una molestia al hacer ejercicio? ¿Cómo saber si estás trabajando duro o si te estás haciendo daño? La entrenadora personal Madrid Lula se enfrenta a estas preguntas a diario y subraya que entender la diferencia entre el dolor con propósito y el dolor de una posible lesión es crucial para lograr tus objetivos sin poner en riesgo tu salud.

El dolor “bueno” o con propósito

Este tipo de dolor es una señal de que tu cuerpo se está adaptando y volviéndose más fuerte. Es lo que se conoce como dolor muscular de aparición tardía (DOMS, por sus siglas en inglés). Es una sensación de molestia, rigidez o ardor que generalmente aparece de 12 a 24 horas después de un entrenamiento intenso y puede durar de uno a tres días.

Características del dolor con propósito:

  • Es simétrico: Tiende a sentirse en ambos lados del cuerpo (por ejemplo, en ambas piernas después de una sesión de sentadillas).
  • Es un dolor sordo y generalizado: Se siente como una rigidez o pesadez en el músculo trabajado, no como un pinchazo agudo.
  • Mejora con el movimiento suave: Aunque pueda ser incómodo al principio, un poco de estiramiento suave, un paseo o un ligero ejercicio lo alivia.
  • Es manejable: Puedes sentir el músculo, pero no te impide realizar tus actividades diarias normales.

Lula explica que este dolor es el resultado de micro-desgarros en las fibras musculares. Cuando el cuerpo repara estos desgarros, los músculos se vuelven más fuertes y se adaptan a la carga. Este proceso es la base del crecimiento muscular y la mejora del rendimiento. Es una señal de que estás retando a tus músculos de forma efectiva.

El dolor “malo” o de lesión

Este dolor es una advertencia de que algo está mal y que debes detenerte. Ignorarlo puede llevar a una lesión grave que te obligue a parar el entrenamiento por completo durante un largo periodo. La entrenadora personal Lula insiste en que escuchar a tu cuerpo es la habilidad más importante que debes desarrollar.

Características del dolor de lesión:

  • Es agudo y localizado: Se siente como un pinchazo, una punzada, un desgarro o una quemazón intensa en un punto específico, como una articulación, un tendón o un ligamento.
  • Aparece durante el ejercicio: No espera a las horas siguientes. Se manifiesta inmediatamente o mientras estás realizando el movimiento.
  • Empeora con el movimiento: A diferencia del dolor muscular bueno, este dolor no mejora y, de hecho, se intensifica cuando intentas seguir haciendo el ejercicio.
  • Impide el movimiento normal: Te obliga a cambiar la técnica, a cojear o a detenerte por completo.

Si experimentas este tipo de dolor, Lula recomienda detener inmediatamente el ejercicio y evaluar la situación. Un buen entrenador personal no te animará a “aguantar el dolor” si ve señales de una lesión. La progresión segura y la técnica correcta son siempre la prioridad.

La clave: Prevención y autoconciencia

Para Lula, la prevención es la mejor estrategia. Una técnica correcta, un calentamiento adecuado y un aumento progresivo de la carga son fundamentales para evitar lesiones. Su enfoque de entrenamiento se basa en la autoconciencia: animar a sus clientes a prestar atención a su cuerpo y a diferenciar entre el esfuerzo productivo y el riesgo innecesario.

La próxima vez que entrenes, pregúntate: ¿Es este dolor una señal de que mis músculos se están haciendo más fuertes, o es una señal de alerta que me dice que me detenga? La respuesta te guiará no solo a un mejor físico, sino también a una relación más sana y duradera con el ejercicio.